7. Chesed

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Día 189: Chesed

Una de las cosas que más me llamó la atención de un alumna que tuve una vez, fue la manera que tenía de concebir los negocios. Ella decía que lo más importante para ir a por todas era tener muy claro que lo que estabas ofreciendo al mundo lo hacía un sitio mejor. Creer en lo que haces y que la gente que obtiene lo que ofreces realmente estará satisfecha y mejorada de algún modo. Da igual que estemos hablando de montar una tienda, dar un servicio, hacerte coach o simplemente cambiar tu alimentación. Porque los que te rodean se van a ver beneficiados si lo que haces lo haces realmente bien y no solo por ti.

Chesed es la amabilidad y la misericordia, el tener en cuenta a los demás, el no pensar que estamos solos en este mundo. Y si venimos de trazar un plan de mejorar mi vida y con toda la fuerza y la voluntad, no podemos hacerlo de forma egoísta.

Plantearte no solo como va a mejorar tu vida en este nuevo proceso, sino también como la gente que se acerque también ser va a ver mejorada, es una excelente forma de dormir bien, rendir mejor y poner toda tu pasión en lo que haces.

Hay muchas formas de hacerlo, puedes intentar que tu producto sea respetuoso con tu entorno, físico o emocional (si vendes productos, que no contaminen, que sean realmente útiles y necesarios, etc… Si haces un cambio personal, que eso no genere dolor a tus allegados ni a extraños, etc…), puedes donar parte de tus beneficios, empezar obras sociales, puedes tomarte un café con la gente de la que te vas a apartar para hablar con ellos y razonar, que igual te llevas una sorpresa.

Como dicen en la cábala, uno en cada situación, en cada trabajo, con cada persona, puede decidir si quiere dar luz o caos. Es decir, que cuando uno se va de una relación, de un proyecto, de una familia, su ausencia debe generar tristeza, porque se va algo valioso y de alguna forma, los que dejamos atrás deben verse beneficiados por nuestro paso, no dejarlo todo peor. Si hacemos las cosas bien, siendo generosos, se nos echará de menos y al haber aportado luz, aquello que hemos tocado queda mejorado. Pero si solo me miro a mí, si solo uso lo que la vida me da sin agradecer, sin retribuir, sin dar a cambio de lo que recibes, entonces mi entorno queda peor por haberme conocido, estoy aportando caos, dolor y eso a la larga, a nivel emocional, siempre se paga. Porque nadie quiere rodearse de gente que solo aporta desorden, ansiedad y miedo.

Y claro que primero tienes que mirar por ti y ser feliz, pero no es lo mismo comportarte como alguien con autoestima que busques solo destacar y envidiar solo porque seas muy inseguro.

El egoísmo y el no querer ver ciertas realidades para no tener que cambiar ciertas actitudes es uno de los males de nuestra humanidad. La generosidad bien entendida (no la limosna, sino la ayuda para tener dignidad) es la única cura de este mundo.

El amor. Si es muy sencillo. Todo tiene que ver con el amor.

Gabriel Córdoba. 

6. Geburáh

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Día 188: Geburáh

Y en el viaje de ascensión del árbol de la vida, después de superar el ecuador, llegamos a Geburáh. La fuerza y la voluntad.

Porque venimos de una zona plana, de un descanso, obligado o no, en el que nos hemos mirado y entendido un poco mejor de qué va esto de la vida, y hemos contemplado nuestro pasado, revivido y planteado nuestro presente.

Pero no te puedes quedar en mitad del camino siempre, hay que mirar adelante, y empezar a construir todo aquello que realmente queremos, y sobre todo, desechar en ese proceso todo lo que no queremos. Y para eso nos va a hacer falta fuerza y voluntad.

A nivel práctico siempre es mejor ponerlo todo por escrito. Porque le damos forma, porque le podemos poner fechas, porque tiene intenciones y nos sirve para darnos cuenta de lo plausible o no que es. Nos vale para ser realistas en los objetivos y diseñar estrategias que nos ayuden a hacerlo de la forma más efectiva.

Y no hablo solo de un negocio, o una nueva profesión, sino también un ambiente  más sano en tu entorno, y para eso también hace falta plantearte el cómo hacerlo. Tan importante es saber construir cómo decir adiós a lo que ya no queremos. Los cambios, aunque sean deseados y los tengamos claros en la cabeza no siempre son limpios y fáciles, a veces, son muy duros de mantener en el tiempo.

Imaginemos que quieres empezar un negocio, y para llegar a esa conclusión has tardado meses, luego alguno más diseñando el plan, buscando la mejor manera posible y empiezas por fin a dar los pasos; esto no es lo más difícil. Lo complicado es sostener tu sueño a pesar de que la gente te diga que lo dejes, a pesar de que sea más duro de lo que soñabas. El mérito está en mantenerte firme en tus decisiones y no dejarte distraer.

O piensa que estamos hablando de separarte de un grupo de gente, de un amigo, de tu pareja. Aunque lleves tiempo pensando en hacerlo, y consigas tomar la decisión y alejarte, eso no garantiza el final de los problemas aunque de entrada sintamos un gran alivio. A lo mejor es el comienzo de otra lucha por no volver, por no recaer, por creer que haces bien aunque mucha gente te lo reproche.

El viaje comenzó hace tiempo, pero las etapas y los exámenes son diarios. Y en cada día vivimos un nuevo reto en el que todo puede salir mal, o no cómo pensábamos. Y al final el único que tiene que quedar complacido eres tú. Ni tu pareja, ni tu familia, ni tus amigos. Solo tu conciencia y tu fuerza interna. Y la mejor manera de dormir tranquilo es pensar que has usado toda tu voluntad en esculpir un nuevo futuro, diferente, pero más brillante, más luminoso, con más esperanza y mejor color.

Si aún no estás tomando esas decisiones espero que sea porque te gusta mucho tu vida, pero sino es así, ¿a qué esperas? Y si en la respuesta que te acaba de llegar a tu mente está otra persona, recuerda, que eres el único al que debes dar explicaciones de tus sueños.

Hemos pensado mucho estos días, pasemos a la acción.

Gabriel Córdoba. 

 

5. Tíferet

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Día 187. Tíferet.

En el árbol de la vida de la cábala, justo en el centro se encuentra Tíferet. Le rodean cinco Sefirots y eso la hace muy poderosa.

Si seguimos este camino en relación a estas semanas en este viaje que poco a poco nos está llevando a ser personas mejores es posible que ya nos sintamos en la cima de la montaña. Nos encontramos ya en la “normalidad” y eso nos hace fuertes. Pero tal vez no lo somos.

El fuerte es el que realmente es conocedor de sus debilidades, las acepta y sabe trabajar con ellas, no el que se cree invencible, porque nadie lo es. Cuando a uno le van bien las cosas y lo malo parece que ya ha pasado, a veces, tiende a olvidar que eso malo puede volver, y se relaja y se cree que ya está, que el camino ha acabado y que por fin ha llegado el nirvana y pueden ser felices para siempre.

Y eso es absurdo, porque cualquier psicólogo te va a decir que no hay un objetivo que tienes que conseguir para ser feliz, que no hay casilla de llegada y que esto no es una carrera de obstáculos que uno tiene que salvar para ser feliz algún día. Y confundimos la alegría con la felicidad y el hecho de que algo malo parece que ha pasado, que casi hemos recuperado nuestra vida nos llena de alegría, y pensamos que será así siempre. Pero no, la alegría va y viene, son pequeños momentos. La felicidad es más estable, más resistente y tiene que ver con una energía base que nos acompaña en lo bueno y en lo malo que te hace sentir que las cosas merecen la pena, incluso cuando estás mal.

Y la clave está en ser conscientes de que uno no puede esperar a tener algo para ser feliz, yo ya estoy cansado de lo de “ten dinero y serás feliz”, “consigue un buen novio y serás feliz”, etc… Decía mi admirada Nacha Guevara que si pensamos así nos equivocamos, y que hay que darle la vuelta, es decir, “sé feliz y tendrás dinero”, “sé feliz y vendrá el buen novio”, etc… En definitiva, que la felicidad es el camino, no el destino. Y que ponemos el carro delante del caballo, y que lo ideal sería poner el caballo de la felicidad delante del carro de la abundancia.

Si ahora que nos estamos recuperando lo olvidamos, caeremos en el error en esta cumbre de creer que no vendrán más valles, y cuando lleguen (porque es ley de vida) habremos perdido el sentido de todo, nada merecerá la pena.

Cuando empiezas a estar bien no es el principio de nada bueno necesariamente, ni el final de nada malo tal vez. Sino que estamos en el centro del viaje, en una fase llana, sin curvas. Y no me entiendas mal, la alegría es maravillosa, y la euforia, y cada vez que siento algo así lo atesoro en mi cabeza como algo valioso y fugaz, porque cuando sea un viejito quiero tener el mayor número de recuerdos positivos porque seamos realistas, a cierta edad, muchas veces, disfrutar de lo ya vivido es lo único que nos quedará.

Estamos a medio camino, hemos aprendido mucho en los primeros niveles, pongámoslo todo en práctica.

Gabriel Córdoba.

4. Netsaj

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Día 186: Netsaj.

Y ahora, después del disfrute de la libertad y de saciar las carencias físicas que hemos sentido, tras el aprendizaje de la humildad y de empezar la valoración de que somos parte de una unidad mucho más grande que nuestro propio ego, llega por fin el triunfo de la vida sobre la muerte.

Si hablábamos hace poco del cuerpo y del espíritu, hoy toca hablar del sentimiento. Yo estoy seguro de que en la cuarentena te has sorprendido de la gente que te ha venido a la cabeza que no pensaste que vendrían nunca más. Personas del pasado, de muchos años atrás de los que te acuerdas y que te dejaron marcada o marcado mucho más de lo que creías y sientes que aún hay algo pendiente. No me cabe duda de que habrás sentido que algo en ti se rompía y que has experimentado sensaciones nunca antes conocidas por tu mente o tu cuerpo. Puedes llamarlas como quieras y catalogarlas como te apetezca. Puede ser miedo para mal porque no te aportó nada excepto malas sensaciones, puede ser miedo pero te animó a tomar las decisiones correctas para prepararte en el futuro si esto se vuelve a repetir. Puede ser amor, re descubrir a tu pareja, a tus amigos, darte cuenta de todo el amor que tenías y no dabas, a tu familia, a tu entorno. Tal vez te has replanteado que tus enemigos eran el reflejo de cosas de ti mismo que no te gustaban y que tenías ocultas hasta ahora.

En definitiva, lo que quiero decir, es que las situaciones límite nos hacen salir de la zona de confort emocional y descubrir a través de las emociones que tal vez no éramos la persona que creíamos. Y justo en este momento es importante que paremos y pensemos un par de cosas.

La primera es que nadie es perfecto, y no puedes negar tus sombras. Entiendo que no lo hagamos públicamente (jamás en toda mi vida he conocido a alguien que reconozca ser mala persona en serio) pero las emociones que llamamos negativas (como la rabia que muchas veces no es útil para poner límites) también somos nosotros, y pretender otra cosa es frustrarse de por vida.

Y la segunda es que no puedes juzgarte nunca más. Basta de hacerte daño. Debes practicar más lo de mirarte al espejo, pedirte perdón, reconocer los errores y prometerte que intentarás hacerlo mejor la próxima vez, o que hay cosas que has hecho y que vas a intentar no volver a hacer. Pero desde el cariño, y decirte “te quiero” y pensar que eres tu mejor amigo y que puedes cambiar.

Tus emociones son lo que son, libéralas de culpa, acéptalas y que todo lo que afloró sirva para algo. Para aceptarte en luz y oscuridad. Porque solo el que es conocedor de sus dos versiones es capaz de elegir y dar conscientemente al mundo la más bonita de las dos. ¿No crees? El triunfo a través de las emociones de la luz sobre la oscuridad. El enemigo eres tú mismo.

Gabriel Córdoba.

3. Hod

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Día 185: Hod

Y todo lo que nos está pasando no debe ser en vano, no debe quedar en el olvido. Está claro que todos volveremos a la casi normalidad pero algo debería cambiar.

Uno de los aprendizajes básicos que nos va a quedar es que no somos el centro del universo, que no somos seres individuales sino parte de una colectividad mundial, porque este virus no diferencia etnias, poder económico ni partidos políticos. Entender que hay algo mucho más grande que nosotros y rendirnos a Hod es algo que deberíamos contemplar. El tercer sefirá que nos habla de sumisión y alabanza.

Y no estoy hablando de Dios, ni de Gaia como ente con personalidad y deseos propios. No es un castigo divino ni algo del destino. No creo que haya sido un grito del planeta tierra ni del universo divino para que paremos y pensemos. En conceptos de la historia del universo, dos meses son una mota de polvo en el Sahara, y el impacto es mínimo.

Recuerdo una serie de televisión en la que un personaje inmortal de miles de años le decía a una simple mortal justo antes de que Nueva York explotara “es solo una ciudad, te acostumbras a verlas caer”

Y así es, somos motas de polvo y reconocerlo debería hacernos sentir diminutos y agradecidos a la vez. Porque una vez que volvamos a la “normalidad” esta vez nadie podrá negar que haya tenido una experiencia de humildad, y de darnos cuenta de lo frágiles que somos. Y de lo valioso que es todo lo que no tiene valor material. Y habrá que volverse más espiritual y alabar a la vida, a nosotros, a nuestro entorno, y practicar no solo el deporte y la amistad y el sexo, sino también de vez en cuando mirarnos hacia dentro y ser nuestro propio oráculo, practicar la sumisión a algo más grande que nosotros y saber ya que lo único que permanece es el cambio, y que nada es seguro, y que más vale vivir y agradecer cada momento.

Una canción de Sinéad O´Connor que se llama “Take me to church” dice en su estribillo “I´m the only one I should adore”. Ella que ha pasado por casi todas las religiones, que ha sufrido mucho, que se siente tan culpable por tantas cosas, que estaba muy perdida se dio cuenta de que ella misma es la única a la que debería adorar. Y esa es también una forma de sumisión, de entender que somos mente, cuerpo y “espíritu” y hay que honrar a los tres, los míos y los de los demás, porque estamos unidos en esto.

¿No empiezas a notar el cambio? Vecinos de mi calle que jamás se habían saludado salen a las ocho a aplaudir y se hablan entre ellos. Un niño le habla a la vecina italiana de enfrente y ésta le enseña palabras en italiano para que se las diga a sus padres y hasta un señor con terraza dice que cuando acabe esto vamos toda la calle a hacer una parrillada en su casa. No paro de recibir mensajes de gente que hace tiempo que no se preocupaban de mí con mil planes para hacer después del confinamiento que sé que no haremos. Pero algo quedará, porque ya se está notando. Es una nueva forma de respetar la vida y valorarla.

En serio, ¿no lo sientes?

Gabriel Córdoba.

2. Yesod

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Día 184: Yesod

Y entonces llegará la salida, aunque paulatina y poco a poco según las leyes, será muy de golpe según el ser humano, y vendrá Yesod, el segundo sefirá que es la parte sexual, el apetito por la vida, que se construye sobre Maljut, que es la esencia de lo básico y tendremos que restaurar nuestras necesidades, nuestros miedos se disiparán en forma de salir, conocer, tocar, respirar, correr y vivir sin medida por un tiempo.

Si atas un elástico a un clavo y tiras de él hasta casi romperlo, cuando lo sueltas, te aseguro que no vuelve de golpe a su estado natural, sino que saldrá disparado en el sentido contrario, y después de la ansiedad, de aliviar un peso que llevas demasiado tiempo aguantando, siempre viene un exceso.

Y eso cada uno lo tiene que vivir a su manera, dependiendo de sus carencias en la cuarentena, y estará bien. Porque es necesario, porque se avecina una catarsis aún mas explosiva de la que estamos viviendo (de hecho lo que estamos es sufriendo una eclosión hacia dentro, es decir, una salida del huevo, pero hacia nuestra esencia, un nacimiento hacia nosotros mismos. Por eso ahora recuerdas cosas que te dolieron de hace muchos años, por eso ahora te vienen esas personas a tu cabeza, las que fueron importantes, las que te preocupan, y se te olvidan las que se supone que querías y descubres en esta quietud obligada que no eras quien pensabas)

Y vendrá desde ahí, desde ese autoconocimiento impuesto, una nueva fiesta, que tenga que ver más con suplir necesidades básicas, con amar descontroladamente, con vivir sin freno, con querer recuperar lo perdido lo antes posible en todos los sentidos. En definitiva, un aceleración de ritmo que aunque no sea buena para nosotros, en ese momento será necesaria. E iremos al gimnasio de forma compulsiva, y a los parques, y a vernos, y a bailar, hasta que nos sintamos equilibrados otra vez, hasta hallar la falsa seguridad que creíamos tener antes de la pandemia.

Y seremos otra vez los mismos, pero nunca iguales, porque nos faltarán personas, porque nos faltará dinero, porque habrá confusión y miedo, pero también ganas, ganas de seguir adelante, como un hambre ciega, como un apetito feroz por todo lo que nos han quitado, por todo lo que fuimos y de alguna forma, sabemos que no volveremos a ser.

Y durará lo que tenga que durar. Unas semanas, una tarde, un mes, un año o jamás saldremos de aquí. Tal vez Yesod sea la nueva realidad para algunos, pero sin duda será necesaria para todos.

No te puedes saltar ningún escalón en la subida, ni preocuparte demasiado por la cima. Uno tras otro ascendiendo el árbol de la vida, que el final nunca sabes si está cerca o lejos, y eso, en estos momentos, lo hemos aprendido de golpe toda la humanidad.

Gabriel Córdoba.

 

1. Maljut

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Día 183. Maljut.

El árbol de la vida de la cábala judía divide su ascenso en diez sefirot, que son emanaciones que por separado se llaman sefirá. Si analizamos cada una de estas emanaciones, en realidad, nos damos cuenta de que es un viaje a través de la vida desde lo más básico hasta el esplendor. Superar cada una, según la cábala, puede durar años e incluso vidas enteras entre reencarnación y reencarnación.

Pero dejemos a un lado las creencias esotéricas, y centrémonos, más allá de nuestra religión en el primer sefirá.

Maljut es el más básico, es el primero, pero también el que al estar en la base recibe de todos los demás. E independientemente de en que momento vital te encuentres, esta pandemia que ha parado el mundo nos ha hecho a todos bajar de golpe a este sefirá. A una reflexión para empezar de nuevo, para revisitarnos y volver a nuestra esencia.

Es imposible oírnos a nosotros mismos entre tanto ruido que nos proporciona el trabajo, la vida social (que muchas veces hacemos casi por obligación), la pareja, los niños, etc… Es muy complicado parar y escucharte tú. Reconocer nuestros errores y perdonarnos. Querernos, recuperar nuestra dignidad y encontrar un propósito que le dé sentido a todo.

Y para llegar a eso, debemos de alguna forma ser egoístas, debemos desear la luz primero para nosotros y luego para los demás. Una persona no puede dar lo que no tiene, y eso tan denostado que es lo de primero yo, y luego los demás, a nivel emocional es más que aconsejable.

¿Cuántas veces has escuchado lo de que sino te quieres tú, nadie te va a querer? Y con esto no me refiero a verte guapo o guapa, o a gustarte físicamente y cuidarte, sino a la dignidad, a querer ser mejor persona, a valorar tus méritos y perdonarte tus errores para poder mutar y evolucionar.

Hemos tenido que hacer un parón, la vida nos ha detenido a todos, querer continuar en contra de las circunstancias solo nos va a llevar a la frustración, a la rabia, a la impotencia. Hay que respirar y ansiar luz, dejar el caos de lado. Esto no es el final de nada, es Maljut, el comienzo de todo.

¿Qué tal si aprovechamos y transformamos nuestro deseo de hacer y continuar en un deseo de comenzar de forma diferente? Como un nuevo 1 de enero, como un lunes que esta vez se pinta de esperanza y colores nuevos. Se trata de soñar y ansiar vivir mejor, no solo sobrevivir. Y si el ritmo que llevábamos ya sabíamos que nos hacía mal ¿por qué no replantearselo de nuevo?

Nunca en nuestra historia reciente habíamos tenido esta oportunidad única. Nunca en el mundo hubo tanta facilidad para empezar de nuevo. ¿Y cómo quieres empezar? Estamos aislados, aprovechemos para querernos nosotros. Dentro de muy poco, podremos salir y, ay, hay tanta gente a la que querer ahí fuera que nos está esperando.

Hazlo por ellos, hazlo por ti.

Gabriel Córdoba.